223. Escrito en León o la decepción

Son las cuatro y media cuando, por fin, me decido a salir a la calle para llamar a Miora. Ella está sobrepasada por su vida. Y llora y llora, y no sé si deseo consolarla, aunque lo intento. Hay tan poco que hacer desde su perspectiva. Pero lo que Miora me cuenta luego me amarga el café. Laura no pudo resistirse y ha utilizado una información que yo le proporcioné para hacerle daño a su hija sin que mediara una provocación. Laura me había dado su palabra de no hacerlo y me siento decepcionada, porque sé que ya no volveré a confiar en ella.

*Escrito un 17 de Mayo/ 2009


**De todos modos yo no dejé por eso de jugar el juego. En Murias de Rechivaldo, con un hospitalero de Las Águedas que me sacó de la cama a las cuatro de la mañana con intenciones libidinosas, se quedó El Emperador (IV). En Rabanal del Camino, con Isabel del albergue El Pilar, a quien pude hablarle de esto, se quedaron Los Enamorados (VI), que meses más tarde irá a rescatar Miora… En San Xulián do Camiño, con Paula de Brasil, se irá El Sumo Sacerdote (V). En el Monte do Gozo, con uno de Ciudad Real La Luna (XVIII). Y por último, haciendo trampas, porque no le di a elegir, con Titi Dumitrescu, un rumano maravilloso y a quien acabo de pedirle amistad, La Templanza (XIV). Yo me quedé con La Estrella (XVII). Pero quien conozca el Tarot sabrá que hubo algo de mágico en haber alcanzado Santiago con esos dos arcanos en el mazo: La Estrella y La Templanza.

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