220. La llamada a Laura y a su padre desde Viloria de Rioja

Eran quinientos setenta y seis kilómetros los que me separaban de Santiago y no me sentía con fuerzas; más que eso, no tenía ganas de continuar. Mi teléfono imprevistamente me sobresalta. Era Marcelino Lobato preguntándome dónde estaba para reunirse conmigo e invitarme a un café. Es cuando tengo que explicarle lo cómoda que estoy en mi soledad. Llamo yo a mi vez a la niña que me preocupa, a Laura, y lo que Laura me cuenta me preocupa un poco más. Ha regresado con ese novio, el camello, por el que se sentía tan triste. Entonces, marco el número de su padre, el señor Palmer, y trato de influir en él para que se implique más con su hija. Sé que a él esto no le entra por un oído y por el otro le sale, sé que él quiere a su hija. Sé que en el columpio se produce una ruptura.

*Escrito al regreso del Camino, en Septiembre/ 2009


**En Santo Domingo de la Calzada Andoni Moreta se quedó con el arcano de El Carro (VII), que pudo haber permanecido con él o no, porque él decía no creer en esas cosas, el pícaro del Camino. Andoni nunca dejó el Camino, aunque supuestamente peregrinó a Jerusalén. El otro arcano que salió de mi mazo en Santo Domingo fue el de El Diablo (XV), que Josu, el artesano de las cruces de Tau, me regresó arteramente en Grañón. Y que yo puse en juego tanto en Burgos, como de camino a Hospital de Órbigo. Enviándomelo a mí misma por correo desde Astorga, aunque nunca lo recibí. 

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